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En Valencia disfrutamos y sufrimos un montón. El placer por lo bien que nos trató la organización, por el oceanográfico, la ciudad y en especial por la compañía de todos los invitados. Lo pasamos en grande. No nombramos a ninguno porque no nos gustaría olvidarnos de nadie.
El dolor lo sufrimos por los documentales de exterminio que allí vimos, alguno dramático, como Shark Water, en el que se muestra la caza masiva de tiburones para cortarles las aletas y arrojarlos amputados y vivos al mar. 100.000 tiburones masacrados al día en el mundo. Para cerrar los ojos o salirse de la sala. El horror.
Mar de Nadie fue muy bien recibido. Luego los dos mosqueteros, Rafa y Ángel, allí nos enfrentamos a un público escaso pero entregado en la sala mágica Mar Rojo, del Oceanográfico. La foto es mala, malísima, pero os hacéis una idea: el escenario es un acuario.
Gracias de corazón a todos. Y a quienes no lo conocéis os animamos a visitar Valencia y su Oceanográfico.